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Revista GolfDigest
Golfdigest
Número 228
Marzo 2017

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Homenaje a Arnold Palmer

10 reglas para una vida de golf

El Rey del Golf nos dejó un legado basado en 10 normas para triunfar
11 enero 2017| Guy Yocom

 Arnold Palmer no dejó un tutorial sobre cómo vivir la perfecta vida de golf. Y quizá sea porque su vida y su golf difícilmente podrían ser copiados mediante una lista. Para jugar al golf tan bien como lo hizo él y con tanto estilo, para ser adorado con tanta sinceridad por el público y el resto de jugadores y saber dominar cualquier situación bajo cualquier ambiente, una lista sería inútil. Tener el estilo de Arnold, alcanzar su fortuna y poder, y construir una gran familia –al tiempo que evitando las trampas a las que todos nos enfrentamos– es demasiado irreal como para intentar duplicarlo.

Puede que Arnold no dejara escritas unas reglas, pero compartió un buen puñado de claves durante el camino. En los campos de golf, salas de juntas, salas de banquetes o conferencias de prensa, reveló todos los beneficios que el golf puede ofrecer. Y no ha habido nadie que los haya llevado con más ahínco. Aquí tiene 10 cosas que hemos aprendido de Arnold, dentro y fuera del campo de golf.

1 - Invente un sistema y luego domínelo. Un ‘sistema’ en golf generalmente describe un método de swing completo basado en seguir unos puntos. Para Arnold, significaba algo más. “Es un modo de jugar”, dijo. Incluía los puntos fundamentales, pero también los intangibles, como la distancia máxima a la que pegar un hierro, sus tendencias cuando juega en cuesta, cómo jugar con el viento o cómo estar calmado bajo presión. Arnold pensó que un sistema podía ser enseñado en parte pero que en su mayoría tenía que ser descubierto por uno mismo.

“Cuando se me veía agarrando y soltando la empuñadura en el tee y balanceando el palo, yo estaba pensando en cómo iba a jugar el golpe”, dijo. “Era parte de mi sistema y era mucho mejor que pensar en la importancia del momento”.

2 - Marque su propio estilo, pero siempre siendo golfista. En el club de Bay Hill de Orlando, a Arnold se le conocía por no llevar calcetines con sus mocasines. Era lo único fuera de un estilo tradicional que se permitía a sí mismo. Odiaba las barbas, que alguien llevara gorra bajo cubierto o hacia atrás, o llevar la camisa por fuera. El estilo y la moda siempre formaron parte de él. En la década de 1960, paseaba una chaqueta de punto azul oscuro como nadie más podía. En los años 70, usaba camisa con graden picos y en los 80 camisa de cuello duro que volvieron a estar de moda en décadas recientes. Su apariencia siempre llamaba la atención.

También tenía sus rarezas, favoreciendo las camisas de color rosa y estrenando zapatos de golf cada semana de competición. Pero básicamente era de la vieja escuela. “El golfista debe ir impoluto”, dijo a Golf Digest en 2008, “es como un hombre de negocios o alguien que va a la iglesia: Da la impresión de que piensa que el campo y la gente allí son especiales”.

3 - Recuerde a los niños. El momento más definitorio del tema de portada que realizó Golf Digest en 2013 con Arnold y la supermodelo Kate Upton poco tenía que ver con su celebridad. Fue Arnold quien paró la sesión de fotos para presumir del swing de su nieta Anna Wears, entonces de 16 años. Sobre cómo era capaz de mandarla a 220 metros y bajar de 80 golpes, que si era la más atlética de todos sus nietos, y así sin parar hasta que el fotógrafo Walter Iooss Jr. Tuvo que pedirle a Palmer que volviera a colocarse en su posición. La gente joven llamaba a Arnold la atención.

Ningún otro deportista ha firmado tantos autógrafos a los aficionados o patrocinado más iniciativas con jóvenes. Un pequeño ejemplo: En 1984, cuando Arnold rechazaba más patrocinios de los que aceptaba, aceptó que permitir que pusieran su nombre al libro infantil de P. Byron Polakoff, Arnold Palmer y el Delfín Golfista. Luego está también el Arnold Palmer Hospital for Children en Orlando, un reconocido hospital pediátrico que era una pasión para Arnold desde que abrió en 1989. Su fundación dona a muchas causas, pero principalmente en las que tenga que ver gente joven.

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4 - Camine, y camine algo más. Aunque sólo fuera porque detestaba los coches de golf, es casi seguro que ningún otro humano ha caminado más kilómetros en campos de golf que Arnold. Para él, era tan intrínseco al juego como hacer el swing. Lo hacía por su salud y porque le divertía, pero también porque le ayudaba a jugar mejor. Cuando Casey Martin, un jugador con una incapacidad física, interpuso una demanda para que el PGA Tour le permitiera usar un cochecito, Arnold a regañadientes, pero firme, apostó por jugar caminando. Arnold nunca condujo un cochecito de golf de forma voluntaria en un torneo como senior y apoyó su eliminación en el circuito. Disfrutó de una vitalidad increíble durante casi todos sus 87 años. Y bien pudiera ser que el hecho de caminar tanto tuviera algo que ver en ello.

5 - Primero agarre bien el palo. Butch Harmon siempre ha mantenido que el Trofeo Vardon –una estatua de bronce de dos manos sujetando un palo que se concede al jugador del PGA Tour con la media de golpes más baja- se hizo con un molde de la forma de coger el palo de Arnold. Es perfectamente lineal. Arnold nunca confirmó o desmintió el rumor, pero es verdad que, durante años, su forma de agarrar el palo fue la envidia de otros jugadores.

La posición era neutra, con las “V” de cada mano apuntando a su oreja derecha. A Arnold le enseñó a cogerlo así su padre cuando tenía 3 años, además de este consejo: “Nunca lo cambies, chico”. Así que agarrar bien el palo fue algo natural para Arnold, y tenía gran orgullo en ello. Su estilo fue un modelo de perfección que inspiró a muchos hace medio siglo, y hasta hoy en día.

6 - Pegue duro a la bola. Empezó cuando tenía 7 años cuando una mujer en el Latrobe Country Club llamada Mrs. Fritz le pagó a Arnold diez centavos por que pegara el drive por ella para superar una acequia del sexto hoyo. Durante los siguientes 80 años, Arnold rara vez se contuvo en algún golpe. La violencia de su swing de drive terminaba en un finish contorsionado pero equilibrado, y hacía grandes chuletas en los golpes de hierros.

Cuando Arnold jugó desde el tocón de un árbol en el U.S. Open de 1963 en Brookline, lanzó astillas por todos lados. Y practicaba lo que pregonaba: mantener la cabeza quieta, girar los hombros tanto como se pueda, y terminar con las manos altas y por encima del hombro izquierdo. Pero había una advertencia: “Darlo todo está bien. Dar más aún generalmente lleva al desastre”. 7 todo está en el driver. Tanto en los buenos como en los malos tiempos, el juego de Arnold estaba casado con su driver.

Pegó el drive más famoso de la historia del golf: una bomba hercúlea en el par4 del primer hoyo de U.S. Open de 1960 en Cherry Hills que llegó a green y abrió el camino a la victoria. “Cuando le pegaba bien de drive, generalmente era difícil de ganar porque mi juego se basaba en eso”, dijo. Cientos de drivers, de madera y metal, se alinean en estanterías en un granero en Latrobe. Arnold era un pegador de drive poderoso y quería que los demás lo experimentaran. En 2000, fue contra la regla al apoyar un driver que había sido declarado ilegal.

8 - Acepte los misterios del juego. El contrapunto al drive de Arnold en Cherry Hills fueron una serie de ganchazos en los segundos nueve de Olympic Club en el U.S. Open de 1966, para sumar 39 golpes en esos 9, perder la ventaja de siete golpes que llevaba, y el torneo ante Billy Casper. No fue la única vez que el juego abandonó a Arnold. Perdió el Masters de 1961 ante Gary Player con un doble bogey en el último hoyo. La lección que se aprende de esto es que, hay veces que se pierde el juego, y hay poco que se pueda hacer. “Cuando el tren se sale de los raíles, es raro que vuelva a ponerse en el buen camino de nuevo”, le dijo a Golf Digest en 2007. “Es muy difícil -es imposible, la verdad- dar la vuelta a tu mente y llevarla al estado en que estaba un par de hoyos antes. Y no sé si alguna vez conoceremos la respuesta”.

9 - Imite a sus héroes. El modelo de swing de Arnold cuando este era un niño en 1930 era Byron Nelson, y se empapó leyendo el libro de instrucción “Byron Nelson’s Winning Golf”. Cuando por fin conoció a Nelson, quien era conocido por su eficiencia en el golpeo de la bola, su deportividad y cortesía le dieron a Arnold aún más motivos para imitarle. Más tarde, una generación de jóvenes golfistas copiaron el estilo agresivo de Arnold. Hoy, cuando profesionales como Phil Mickelson firman gorras y programas en un torneo, a menudo han mencionado que lo hacen siguiendo el camino que Arnold inició.

10 - Métala en el hoyo. “Lo peor que se puede hacer es quedarse corto del hoyo”, dijo Arnold. En su mejor momento, siempre tiraba a meter. En la ronda final del Masters de 1960, embocó un duro un putt de birdie que pegó en la bandera (que por entonces se podía dejar en el hoyo). Luego hizo otro de siete metros para birdie en el 17, y terminó con otro de metro y medio para birdie que le dio la victoria por un golpe. Un ejemplo de su juego de putt agresivo.

Incluso cuando los putts de un metro para birdie eran ya escasos al final de su carrera, siguió defendiendo su estilo. “Lleve la bola hasta el hoyo, sea como sea”, dijo. “Si lo hace, al menos tendrá una oportunidad de que entre, que, si no estoy equivocado, es el objeto de este juego”. Un sencillo y sensato consejo de El Rey.

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